Tus dos personas
Tú y tu subconsciente sois como dos personas que viven en la misma casa, pero hablan idiomas distintos. Tú le mandas palabras; él solo entiende sensaciones, imágenes, atmósferas. Y por eso, muchas veces, no sabe si lo que le estás enseñando es un recuerdo, un miedo o un deseo… solo sabe cómo se siente.
Hay días en los que no ha pasado nada “malo” fuera, pero por dentro estás en guerra: recreas conversaciones que nunca ocurrieron, discusiones imaginarias, fracasos que solo existen en tu cabeza. Tu subconsciente, que no distingue demasiado entre lo que ves y lo que visualizas con detalle, activa el mismo nudo en la garganta, la misma presión en el pecho. Se lo cree todo. Y no porque sea tonto, sino porque su trabajo no es debatir contigo, es protegerte.
Lo bonito, aunque no lo parezca, es esto. Es que esa misma “confusión” también es una puerta. Si cuando cierras los ojos eliges imaginar algo que te cuida en lugar de algo que te hiere, tu cuerpo también lo nota. Una casa donde te sientes a salvo, un abrazo que aún no ha llegado, una versión tuya que se mueve con más calma.
Al final, el subconsciente se alimenta de las historias que te cuentas sobre ti. Si todos los días le repites que no puedes, que “a ti siempre te pasa lo mismo”, lo organiza todo para que sigas caminando por los mismos pasillos de siempre. Pero si empiezas a decirte cosas nuevas, distintas como “estoy aprendiendo”, “me permito intentarlo de otra manera”, “quizá sí hay espacio para algo mejor”, poco a poco va redecorando la casa por dentro. Y qué bonita la vas a hacer.
No se trata de negar lo que duele, sino de no regalarle al dolor un cine entero en tu cabeza con pases infinitos. Ya que tu subconsciente no distingue del todo entre lo real y lo imaginario, usa esa trampa a tu favor: deja de ensayar catástrofes y empieza a ensayar posibilidades.
Como siempre, con amor
ClauInMind



Que dificil es entrenar a nuestro subconsiente, pero si lo logramos de seguro vamos a tener muchos beneficios en nuestro presente, el mayor de ellos es precisamente vivir en este presente. Los miedos nos frenan tanto mi querida Clau que muchas veces es dificil ver con claridad de lo que somos capaces. Gracias por recordarmelo
Gracias Claudia. Bonito dia.